
Sostenibilidad humana
Cuando la palabra sostenibilidad hace referencia a la interacción entre seres humanos y su entorno, aparecen varias implicaciones:
No puede haber crecimientos continuados, ni demográfico ni de consumo de recursos, pues cualquier pequeño crecimiento porcentual acaba dando enormes cantidades en tiempos relativamente cortos. El término "crecimiento sostenible" es un oxímoron. Por ejemplo, una sociedad que tiene que importar continuamente trabajadores para realizar sus actividades no es sostenible. Un desarrollo humano no puede ser sostenible si incluye crecimiento demográfico o de consumo de recursos.
El tamaño de la población que puede ser sustentado y el nivel sostenible de estándar de vida de esa población son inversamente proporcionales. Ambos no pueden crecer a la vez. Sostenibilidad requiere que el tamaño de la población sea menor o igual que la capacidad de carga del ecosistema para el estándar de vida deseado.
Comercio internacional significa exportación de capacidad de carga, pero es imposible que todos los países exporten capacidad de carga a la vez, por lo que no puede ser sustentable un mundo donde unos vivan mejor que otros.
Si, por cualquier razón, los humanos fallan a la hora de detener el crecimiento de la población y el crecimiento en el consumo de los recursos, la Naturaleza parará siempre estos crecimientos.
Normalmente la gente hambrienta no se preocupa de la sostenibilidad. Si se tiene que alcanzar la sostenibilidad, entonces el liderazgo y los recursos necesarios deben ser aportados por aquella gente que no esté en la miseria.
La inclusión de la palabra “sostenible” en nuestro vocabulario, en nuestros informes, proyectos y periódicos, en el nombre de nuestros institutos académicos y programas de investigación y de nuestras iniciativas ciudadanas, no es suficiente para asegurar que nuestra sociedad se vuelva sostenible.
Cuando diferentes “expertos” recomiendan caminos diametralmente opuestos de actuación en cuanto a recursos, capacidad de carga, sustentabilidad y el futuro, ayudamos a la causa de la sostenibilidad eligiendo el camino conservador, que se define como el camino que dejaría a la sociedad en la situación menos precaria en caso de que el camino elegido resultara ser un camino incorrecto.
Cuando la palabra sostenibilidad hace referencia a la interacción entre seres humanos y su entorno, aparecen varias implicaciones:
No puede haber crecimientos continuados, ni demográfico ni de consumo de recursos, pues cualquier pequeño crecimiento porcentual acaba dando enormes cantidades en tiempos relativamente cortos. El término "crecimiento sostenible" es un oxímoron. Por ejemplo, una sociedad que tiene que importar continuamente trabajadores para realizar sus actividades no es sostenible. Un desarrollo humano no puede ser sostenible si incluye crecimiento demográfico o de consumo de recursos.
El tamaño de la población que puede ser sustentado y el nivel sostenible de estándar de vida de esa población son inversamente proporcionales. Ambos no pueden crecer a la vez. Sostenibilidad requiere que el tamaño de la población sea menor o igual que la capacidad de carga del ecosistema para el estándar de vida deseado.
Comercio internacional significa exportación de capacidad de carga, pero es imposible que todos los países exporten capacidad de carga a la vez, por lo que no puede ser sustentable un mundo donde unos vivan mejor que otros.
Si, por cualquier razón, los humanos fallan a la hora de detener el crecimiento de la población y el crecimiento en el consumo de los recursos, la Naturaleza parará siempre estos crecimientos.
Normalmente la gente hambrienta no se preocupa de la sostenibilidad. Si se tiene que alcanzar la sostenibilidad, entonces el liderazgo y los recursos necesarios deben ser aportados por aquella gente que no esté en la miseria.
La inclusión de la palabra “sostenible” en nuestro vocabulario, en nuestros informes, proyectos y periódicos, en el nombre de nuestros institutos académicos y programas de investigación y de nuestras iniciativas ciudadanas, no es suficiente para asegurar que nuestra sociedad se vuelva sostenible.
Cuando diferentes “expertos” recomiendan caminos diametralmente opuestos de actuación en cuanto a recursos, capacidad de carga, sustentabilidad y el futuro, ayudamos a la causa de la sostenibilidad eligiendo el camino conservador, que se define como el camino que dejaría a la sociedad en la situación menos precaria en caso de que el camino elegido resultara ser un camino incorrecto.

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